Madrid, junio de 2026.— Hace apenas unos años, enviar flores significaba acudir a una floristería, elegir un ramo, llevárselo personalmente o que el florista pudiera entregarlo a domicilio al final de la jornada. Hoy, el proceso es muy diferente. En apenas unos minutos es posible realizar un pedido desde cualquier lugar del mundo, seguir su entrega en tiempo real, recibir una fotografía del ramo entregado e incluso acompañarlo con un vídeo mensaje personalizado.
La transformación digital está cambiando la forma en que los consumidores compran flores y, sobre todo, la manera en que utilizan este regalo para comunicarse con las personas que más quieren.
Comprar flores desde cualquier país
Uno de los cambios más evidentes es la desaparición de las barreras geográficas. Lo que antes dependía de conocer una floristería local o de llamar por teléfono a otra ciudad, hoy puede gestionarse desde un ordenador o un teléfono móvil en cuestión de minutos.
Según datos internos de teleROSA, casi un 30% de los pedidos gestionados por la compañía se realizan desde fuera de España para ser entregados a familiares, amigos o seres queridos dentro del país. Una cifra que refleja cómo, en una época en la que es cotidiano hablar y ver a cualquier persona a miles de kilómetros de distancia, las flores siguen siendo, siglos después, el gran lenguaje universal para expresar emociones y sentimientos.
El fin de la incertidumbre
Durante años, una de las mayores incertidumbres de quienes enviaban flores era no saber exactamente qué recibiría el destinatario ni cuándo se produciría la entrega.
El consumidor actual exige transparencia. Quiere seguir su pedido en todo momento y recibir una confirmación inmediata cuando llega a su destino. Algunas compañías han llevado este concepto un paso más allá, incorporando fotografías del ramo real entregado para que el cliente pueda comprobar exactamente qué flores ha recibido la persona destinataria y confirmación SMS en tiempo real.
De la tarjeta escrita al video-mensaje
La clásica tarjeta de felicitación sigue formando parte de la experiencia floral, pero los hábitos de comunicación también están evolucionando.
Las nuevas generaciones están acostumbradas a comunicarse mediante vídeos, audios e imágenes. Como consecuencia, comienzan a popularizarse los video-mensajes asociados a los ramos mediante códigos QR. El destinatario, al recibir sus flores, puede escanear el código con su móvil y ver —en ese mismo instante— el mensaje grabado por la persona que realizó el envío.
Incluso ya existen sistemas que permiten grabar una video-respuesta privada, para que el remitente pueda ver la emoción del momento de recibir las flores e incluso el ramo recién llegado, transformando un regalo tradicional en una experiencia interactiva compartida y mucho más emocional.
Las campañas también cambian
La evolución de los hábitos de consumo también se refleja en las fechas más importantes del calendario floral.
Mientras que en una floristería tradicional San Valentín suele representar alrededor del 10% de la facturación anual, en empresas con una fuerte presencia digital el peso de esta campaña puede llegar a duplicarse. En el caso de teleROSA, la festividad concentra aproximadamente el 20% de las ventas anuales de la compañía.
La facilidad para comprar desde cualquier lugar y la posibilidad de programar entregas a distancia han convertido esta fecha en una de las más importantes para el sector.
La emoción sigue siendo la misma
Aunque la tecnología ha transformado por completo la forma de comprar y enviar flores, hay algo que permanece inalterable: la intención de emocionar.
Los consumidores ya no buscan únicamente un ramo bonito. Buscan sorprender, estar presentes en momentos importantes y reducir las distancias con las personas que quieren. La diferencia es que ahora cuentan con herramientas que hacen esa experiencia más rápida, más transparente, más accesible y más personal que nunca.
Y todo indica que esta evolución de los hábitos de consumo seguirá marcando el futuro del sector floral durante los próximos años.
